Los síntomas no solamente varían entre diferentes personas sino también en una misma persona y según el momento, dependiendo de las áreas del SNC lesionadas. También pueden variar en gravedad y duración. Una persona con EM experimenta normalmente más de un síntoma pero no todas las personas van a experimentar todos los síntomas existentes.
Los síntomas más frecuentes son: debilidad, hormigueo, poca coordinación, fatiga, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, temblor, espasticidad o rigidez muscular, trastornos del habla, problemas intestinales o urinarios, andar inestable (ataxia), problemas en la función sexual, sensibilidad al calor, problemas de memoria, y trastornos cognitivos entre otros.
Los síntomas pueden durar días o meses. Posteriormente disminuyen o desaparecen, pero posteriormente se pueden manifestar de nuevo. La exposición al sol puede empeorar algunos síntomas.